«Una paz duradera, justa y sostenible solo es posible si se eliminan las causas fundamentales del conflicto”, refrendó la vocera en un artículo publicado por la Cancillería rusa con motivo de los cuatro años de iniciada la operación militar especial en territorio ucraniano.
En ese sentido, la diplomática exaltó que los esfuerzos actuales de la diplomacia del gigante euroasiático, incluidos los contactos con los países de la mayoría mundial y el diálogo ruso-estadounidense, están orientados precisamente a lograr el objetivo de terminar las confrontaciones.
Zajárova recalcó que la acción militar rusa fue un «paso forzado» lanzado “en estricta conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que regula el derecho a la legítima defensa individual y colectiva”.
Asimismo, recordó que Occidente pasó por alto las preocupaciones de Rusia en materia de seguridad, causadas por la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia sus fronteras y las «pretensiones de poseer armas nucleares, públicamente declaradas» por el presidente ucraniano, Vladimir Zelenski, en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2022.
«De este modo, se destruyeron los tres pilares fundamentales de la soberanía ucraniana: su estatus neutral, no alineado y no nuclear, que le había garantizado el reconocimiento internacional a principios de la década de 1990», indicó la vocera.
En ese contexto, Zajárova recordó que el golpe de Estado en Kiev en 2014 desencadenó un conflicto en el este de Ucrania, que para 2022 se había cobrado la vida de más de 13 mil 500 personas de la población de Donbás.
Al respecto, catalogó ese escenario como una tragedia deliberadamente silenciada por los patrocinadores de los golpistas y las organizaciones internacionales e instituciones especializadas bajo su control.
«Desde 2014, con la ayuda de Occidente, se llevó a cabo un activo proceso de militarización de Ucrania y de desarrollo militar de su territorio como posible escenario de hostilidades contra Rusia, lo que es equiparable a una amenaza existencial para nuestro país», enfatizó la portavoz.
Estos acontecimientos, acotó, fueron acompañados por una continua inclinación de los territorios controlados por Kiev «hacia un auténtico oscurantismo nazi».
En ese sentido, Zajárova denunció que se han convertido en fenómenos habituales la glorificación de los criminales del Tercer Reich y sus sanguinarios cómplices nacionalistas de ultraderecha, la profanación de monumentos a los soldados soviéticos libertadores, la ocupación de templos de la Iglesia ortodoxa canónica y la represión contra los creyentes, así como la imposición de leyes cada vez más discriminatorias.
Ante lo cual sentenció que la «desmilitarización y desnazificación» de Ucrania permanecen válidas como objetivos de la operación militar especial rusa en Ucrania.
La propuesta de Moscú para poner fin al conflicto contempla que Kiev retire completamente sus tropas de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk y de las provincias de Zaporozhie y Jersón (incorporadas a Rusia después de consultas populares en 2022) y que reconozca estos territorios.
Igualmente, exige el reconocimiento de Crimea y Sebastopol, como sujetos de la Federación de Rusia. Además, debe garantizarse la neutralidad, la no alineación, así como la desnuclearización, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.
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