La nota oficial declaró que este acto constituye una violación directa y flagrante de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, cuyo artículo 27 establece claramente “la inviolabilidad de la valija diplomática”, la cual no puede ser abierta ni retenida bajo ninguna circunstancia.
Afirmó que la inmunidad de las comunicaciones diplomáticas es un principio esencial para la convivencia entre naciones.
El texto expresó que su vulneración “sienta un precedente peligroso” que afecta la seguridad jurídica de nuestras misiones y atenta contra el derecho a la identidad de la comunidad venezolana residente en territorio panameño.
Ante este atropello, el Gobierno bolivariano exigió “garantías plenas de no repetición e insta a las autoridades panameñas a cumplir estrictamente las normas que rigen la actividad diplomática y consular”, considerando la voluntad expresada por ambos ejecutivos para reactivar los servicios consulares.
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