Los resultados de un análisis realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura confirmaron la magnitud de los daños a las tierras agrícolas de la región, denunció Bahaa El-Din Al-Agha, director general de Suelo e Irrigación del Ministerio de Agricultura de Gaza.
Al-Agha advirtió en un comunicado sobre los peligros de la contaminación química causada por restos explosivos y metales pesados.
Varios de esos compuestos pueden permanecer atrapados en el suelo durante muchos años, filtrándose en los cultivos agrícolas antes de ser transferidos a los humanos a través de la cadena alimentaria, lo que representa una amenaza directa a la salud pública, subrayó.
Señaló que evaluar con precisión los niveles de contaminación es extremadamente difícil por la destrucción total de las instalaciones y laboratorios del Ministerio, la pérdida de sus equipos y el bloqueo continuo que impide la entrada de nuevos dispositivos de laboratorio.
El 60 por ciento de las tierras agrícolas se encuentran más allá de la llamada “línea amarilla”, que ocupa Israel, lo cual dificulta el acceso de nuestros técnicos e impide realizar estudios de campo exhaustivos, detalló.
Abordar esta devastación requerirá muchos años y enormes inversiones financieras estimadas en miles de millones de dólares, consideró.
Al respecto, citó datos de la ONU, según los cuales, los daños solo en el sector del agua y el saneamiento superaron los 500 millones de dólares.
A finales del pasado año, la Autoridad de Calidad Ambiental palestina afirmó que la guerra causó una grave crisis que amenaza la vida de millones de palestinos.
El medio ambiente palestino está siendo castigado doblemente debido a las repercusiones del cambio climático y a las políticas destructivas de Israel, recalcó la institución.
La guerra allí tuvo “efectos catastróficos en los seres humanos y en los componentes del medio ambiente, tanto vivos como inertes, y en todos sus sistemas”, insistió el funcionario palestino.
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