Se trata de un gran arreglo que regirá la relación del Peñón con la Unión Europea tras el Brexit, con el objetivo de crear una zona de prosperidad compartida entre la colonia británica y el Campo de Gibraltar.
El punto focal del acuerdo es la supresión de la Verja, que regula el ingreso y salida a la zona de los trabajadores y habitantes del Peñón, junto con el control en el aeropuerto.
En cuanto al tema más sensible, señala que “afectará a las respectivas posiciones legales» de Reino Unido y España «respecto a la soberanía y la jurisdicción y no constituirá la base para ninguna afirmación o denegación de la soberanía».
El convenio contempla la supresión de todas las barreras físicas que puedan impedir la circulación de personas, lo que incluye el derribo de la Verja, y el traslado de los controles al puerto y el aeropuerto de Gibraltar.
Las autoridades gibraltareñas y la continuación por parte de la Policía Nacional española estarán a cargo de los controles de acceso al espacio Schengen, sin que ello quiera decir que forma parte de la zona Schengen.
Además, se detalla el asunto del uso compartido del aeropuerto de Gibraltar, construido además en el istmo, cuya soberanía por parte de Reino Unido no reconoce España.
Acerca de los vuelos, podrán tener como origen y destino tanto Reino Unido como cualquier país de la UE, si bien solo podrán operar estos vuelos las aerolíneas autorizadas por Bruselas y las que cuentan con autorización de Londres.
En otra parte del acuerdo, apunta una unión aduanera entre Gibraltar y la UE, lo que estipula la libre circulación de mercancías. Se suman otras cuestiones en torno a las distorsiones fiscales y deja fuera del texto a la base militar británica y a sus efectivos.
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