La cifra exacta es de siete mil 667 personas, entre ellas niños y mujeres, algunas embarazadas, inferiores a la de 2024, cuando llegó a nueve mil 200, pero aún escalofriante.
Aunque el reporte abarca a todo el planeta y se abstiene de mencionar las cantidades por zonas, es de suponer que la mayoría corresponda a África donde el tráfico de humanos es una floreciente industria, en particular tras el derrocamiento del gobierno libio por una agresión armada de miembros de la OTAN y el asesinato de Muammar Gadafi en octubre de 2011.
Desde entonces, milicias armadas controlan zonas de ese país del norte de África desde las cuales organizan travesías hacia estados europeos, en particular Italia y España.
Estas muertes dan una idea de la magnitud mundial de la crisis de los migrantes indocumentados, subraya la comunicación de la OIM.
El ente exhorta a desmantelar las redes de contrabandistas de personas “las cuales explotan a los migrantes y ponen sus vidas en peligro”.
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