Mediante un comunicado, las autoridades de esa demarcación, a 50 kilómetros de esta capital, aseguraron que el persona de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) en la zona permanece en apresto por cualquier situación de emergencia.
Pidieron a la población mantenerse informada por medios oficiales y evitar la difusión de rumores o información no confirmada.
De acuerdo con los boletines del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el coloso registra entre cinco y 15 explosiones por hora, con columnas de ceniza que alcanzan hasta cinco mil metros sobre el nivel del mar.
Además, el ente científico reportó la acumulación de material volcánico reciente en el cráter y expulsión de fragmentos incandescentes que podrían desplazarse cientos de metros e impactar áreas cercanas.
La Conred precisó, por su parte, que los flancos oeste y sur del volcán son los más afectados por las avalanchas de material incandescente, principalmente en las barrancas como Ceniza, Seca-Santa Teresa, Taniluyá y Trinidad.
También advirtió sobre la posible dispersión de ceniza en un radio de 15 a 40 kilómetros, impulsada por los vientos fuertes, que afectarían cultivos o fuentes de agua.
Recomendó a los pobladores no acercarse a zonas restringidas, no caminar sobre flujos de lava y aumentar la prevención en áreas turísticas, como en el vecino volcán Acatenango, separado a cuatro kilómetro entre las cumbres.
El Insivumeh añadió que esta actividad podría mantenerse durante semanas, e incluso meses.
El de Fuego, a pesar del tiempo, sigue como el más activo de Guatemala y Centroamérica, con su última erupción el 4 de mayo de 2023.
Una potente erupción del 3 de junio de 2018 dejó 112 muertos, más de 1,7 millones de afectados, una comunidad, una finca y cuatro barrancas inhabitables.
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