Según el Ministerio de Defensa afgano, la acción fue en respuesta al bombardeo paquistaní el domingo último contra un seminario en la provincia de Paktika y una vivienda en el distrito de Behsud, en la provincia de Nangarhar con saldo de muertos, incluido mujeres y niños y que Islamabad justificó como una represalia a una serie de recientes atentados suicidas con bombas en Pakistán.
Por ende, como había advertido Kabul las fuerzas castrenses afganas incursionaron la víspera contra puestos militares paquistaníes a lo largo de la Línea Durand, cerca de las provincias de Paktika, Paktia, Khost, Nangarhar, Kunar y Nuristán.
En cuanto a las bajas, el comunicado oficial indicó que los cuerpos de algunos soldados paquistaníes fueron trasladados a Afganistán, mientras que otros fueron capturados con vida y, según se informa, muchos escaparon.
El Ministerio de Defensa afgano añadió que durante la operación se incautaron decenas de armas ligeras y pesadas, junto con municiones y otro equipo militar, un tanque resultó destruido y un vehículo de gran tamaño utilizado para transportar tropas fue capturado.
También afirmó que ocho combatientes afganos murieron y otros 11 resultaron heridos durante los enfrentamientos.
El comunicado concluyó que todos los objetivos operativos designados se alcanzaron según lo previsto y que los combates se detuvieron a medianoche del jueves por orden del Jefe del Estado Mayor del Ejército del Emirato Islámico.
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