El actor, guía de varias generaciones de intérpretes y un referente de las artes escénicas en Cuba, volvió a su público y al capitalino Trianón para ser homenajeado gracias a un vida dedicada a enaltecer esa profesión que llegó casi por azar.
Visiblemente conmovido y con lágrimas en los ojos, Fernando, o debería decir Calígula, recibió el agasajo de manos del ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y los aplausos colmaron el teatro, testigo de cinco talentos nacientes formados por el artista.

Con texto de William Shakespeare, los jóvenes de la Escuela Nacional de Arte dejaron la piel en un espectáculo que devino el ejercicio de culminación de estudio de la carrera de Actuación.
Fernando Hechavarría, recordado por sus personajes en cine, teatro y televisión, también mereció honores del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y del Centro Nacional de Escuelas de Arte.
“No hay mejor escenario, querido Fernando, para que recibas este tan merecido Premio Nacional de Teatro que tu teatro, tu escenario, tu compañía”, expresaron en la velada.

“Aquí te has consagrado en personajes, en interpretaciones que hace tiempo integran la historia esencial de la escena cubana. Eres un actor de amplísimo espectro, has dominado todos los medios de expresión”, añadieron.
Con Teatro El Público, el también Maestro de Juventudes interpretó con virtuosismo a Calígula y Petra von Kant, por solo citar algunos, mientras que en la pequeña pantalla conquistó popularidad, sobre todo, por el Nacho Capitán de la telenovela Tierra Brava.

En la escena teatral “ha alcanzado su definición mayor, aquí ha cristalizado su talento extraordinario, aquí ha sentado cátedra de rigor y ética profesional”.
Aplausos y un fuerte bravo Fernando homenajearon toda una carrera, a un gran artista y maestro, en la definición más amplia de las palabras.
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