Mediante un boletín, la entidad científica detalló que esas van acompañadas de columnas de ceniza que alcanzan alturas entre cuatro mil 300 y cuatro mil 700 metros sobre el nivel del mar, las cuales se dispersan al este, sureste, noreste y norte del complejo, aproximadamente de 25 a 30 kilómetros.
Advirtió sobre afectaciones por ese polvillo en los municipios Alotenango y Ciudad Vieja, así como en las aldeas El Porvenir (Alotenango), La Reunión, La Candelaria y El Rodeo.
De persistir la actual dirección del viento o presentarse variaciones durante el día, planteó la posibilidad de caída de ceniza en Antigua Guatemala, San Miguel Dueñas, sectores del departamento de Chimaltenango, así como en esta capital y otras áreas.
Algunas explosiones –describió el Insivumeh- generan sonidos similares a la locomotora de un tren, acompañados de retumbos fuertes y ondas de choque, perceptibles en municipios y comunidades aledañas al coloso.
También, acotó, avalanchas incandescentes y material suelto por los flancos oeste, sur y suroeste.
La Dirección General de Aeronáutica Civil instó a considerar la dispersión de la ceniza, mientras el Instituto Guatemalteco de Turismo instruyó a las agencias y guías sobre los peligros que representa el ascenso al de Fuego, e incluso Santiaguito y Pacaya.
La actividad obligó al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación a emitir una alerta preventiva debido a los riesgos directos que implica la caída de ceniza para cultivos, animales y fuentes de agua.
Entre los primeros situó como más vulnerables el café, hortalizas, aguacate, cítricos, flores, frutales y pastos.
El de Fuego, a pesar del tiempo, sigue como el más activo de Guatemala y Centroamérica, con su última erupción el 4 de mayo de 2023.
Una potente erupción del 3 de junio de 2018 dejó 112 muertos, más de 1,7 millones de afectados, una comunidad, una finca y cuatro barrancas inhabitables.
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