En una final dominada por la precisión de las chinas Yiwen y Jia Chen (329.94) tras prolongar el reinado que ya habían impuesto en el Mundial de Deportes Acuáticos Singapur 2025, y escoltadas por las australianas Alysha Koloi y Maddison Keeney (303.42), las adolescentes mexicanas irrumpieron como un relámpago doble que cae en perfecta simetría.
Con apenas 14 años, Lia y Mia no solo debutaron en un escenario de esta magnitud, sino que lo hicieron con la serenidad de quienes convierten el vértigo en música, ejecutando una serie de saltos de elevada dificultad que sostuvieron su promedio hasta asegurar el tercer peldaño del podio.
La cifra de 294.36 puntos no es únicamente una suma aritmética, sino el reflejo de entradas limpias, vuelos acompasados y una sincronía que pareció dibujada con compás sobre el aire frío de Montreal, donde cada giro encontró a su espejo exacto.
El resultado confirma el impulso de los clavados mexicanos en el circuito internacional, luego de una jornada sabatina donde Juan Celaya Hernández y Osmar Olvera Ibarra se colgaron el metal plateado (441.63).
México ya había anunciado su ambición desde el inicio del certamen al colgarse la plata en la prueba por equipos mixtos (3 m y 10 m), detrás de China y por delante de Rusia, una señal temprana de que la delegación no venía a contemplar, sino a disputar.
El bronce de las hermanas Cueva Lobato se inscribe así en una narrativa de continuidad y esperanza, una historia que apunta hacia el horizonte olímpico de Los Ángeles 2028 y que hoy, en esta ciudad canadiense, encontró una página luminosa escrita a dos manos y con un mismo latido.
rgh/blc













