Según reportes de medios locales, los bombardeos alcanzaron apartamentos, edificios residenciales y carreteras en zonas meridionales de la capital libanesa, donde columnas de humo se elevaron tras las explosiones.
Las incursiones también tuvieron como blanco diversas localidades del sur del país, entre ellas Srifa, Shahabiya y Deir Qanoun al-Nahr, así como el barrio de al-Salihiya en Nabatieh, de acuerdo con informaciones difundidas por medios regionales.
Testigos presenciales y videos divulgados en plataformas locales mostraron amplios daños en infraestructuras civiles, incluidos inmuebles y vehículos, además de incendios en áreas residenciales.
En paralelo, se reportó un significativo éxodo de habitantes desde los suburbios del sur de Beirut y otras zonas hacia sectores más céntricos de la capital y hacia el Monte Líbano, ante el temor de nuevos ataques.
Por su parte, el ejército israelí afirmó haber bombardeado objetivos del movimiento de residencia libanesa Hezbolá en distintas regiones del país, en respuesta al lanzamiento de cohetes hacia el norte de Israel.
De acuerdo con el Canal 12 israelí, las autoridades informaron a residentes del norte de Israel que las operaciones militares contra el Líbano podrían prolongarse durante varios días.
En ese contexto, Hezbolá anunció haber atacado una base militar en el norte de Israel con una andanada de cohetes y drones, en represalia por los bombardeos contra territorio libanés y por el asesinato del Líder Supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
En un comunicado, el grupo señaló que el objetivo fue el sitio de defensa antimisiles Mishmar al-Karmel, al sur de Haifa, y calificó la acción como parte de la respuesta a los repetidos ataques israelíes.
La escalada ocurre en un escenario regional marcado por la confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán, tras la ofensiva iniciada el sábado último contra la nación persa y la posterior respuesta de Teherán con misiles y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en la región.
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