Concebida en hierro y protagonizada por dos figuras estilizadas, la obra fue diseñada para adoptar múltiples configuraciones, todas sustentadas en el principio del equilibrio.
Esta singularidad convierte a la pieza en un ejemplo temprano de experimentación tridimensional dentro de la escultura moderna cubana.
Premiada en la II Bienal Hispanoamericana de Arte y exhibida en Cuba desde 1955, Composición infinita se distingue por su capacidad de reorganizarse en auténticas coreografías donde dialogan volumen y vacío, materia y espacio.
El museo invita a los visitantes a descubrir esta joya patrimonial en la Sala Otras perspectivas del Arte Moderno (1951-1963), compartir sus impresiones en los comentarios de las redes sociales del museo y mantenerse al tanto de las publicaciones para conocer otras curiosidades de la colección nacional.
mem/vnl













