Según la publicación, los campos minados serán un componente clave de la estrategia defensiva con la que Varsovia planea cubrir sus límites territoriales con Rusia y Belarús, en un contexto de crecientes tensiones regionales.
Analistas militares locales señalan que esta monumental operación de minería representa un giro radical en la postura defensiva polaca, que ahora prioriza el disuasivo convencional masivo ante la amenaza percibida desde el este.
La medida llega días después de que Polonia formalizara su salida de la Convención de Ottawa, el tratado internacional que prohíbe el uso, almacenamiento y transferencia de minas antipersonales, decisión anunciada oficialmente el pasado 20 de febrero.
Especialistas en derecho internacional advierten que esta ruptura del consenso global podría sentar un precedente peligroso en la región, aunque Varsovia argumenta que su seguridad nacional prevalece sobre los compromisos.
Cabe recordar que a principios de febrero, el primer ministro polaco, Donald Tusk, había advertido que, ante una amenaza inminente, las fronteras del este podrían ser minadas en un lapso de apenas 48 horas.
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