Fulcar sostuvo que el mandatario compareció ante la Asamblea Nacional el pasado 27 de febrero — cuando se conmemora la Independencia Nacional- para informar al país sobre el estado de la nación, en cumplimiento de un deber constitucional
A su juicio, la credibilidad del discurso presidencial se aprecia al contrastar anuncios y cifras: impulso a la inversión junto con aumento de la inversión extranjera directa.
También la promoción del turismo acompañada de récords de visitantes; fortalecimiento institucional vinculado a procesos judiciales en curso sin tendencia oficial a la impunidad; y ampliación de la protección social con estadísticas que reflejan reducción de la pobreza.
El también consultor consideró que preservar la estabilidad macroeconómica en medio de presiones inflacionarias y alta incertidumbre financiera ha significado proteger empleos, sostener empresas y ofrecer previsibilidad a millones de familias dominicanas.
Indicó que el crecimiento económico sostenido, la reducción gradual de la inflación, la estabilidad cambiaria y el dinamismo del turismo reflejan una economía que ha mantenido desempeño favorable pese a desafíos globales.
“Detrás de cada indicador hay trabajadores, emprendedores, pequeños productores y comunidades que experimentan directamente los efectos de esas políticas”, señaló.
En el plano institucional, valoró el fortalecimiento del Estado de derecho y la independencia funcional del Ministerio Público como factores que consolidan una cultura democrática más exigente, junto con mayor acceso ciudadano a la información pública.
Destacó que la inversión social ocupó un lugar central en la exposición presidencial, con programas dirigidos a sectores vulnerables, expansión de infraestructura hospitalaria y medidas para mitigar el impacto de la crisis internacional, en un equilibrio entre sensibilidad social y responsabilidad fiscal.
Sobre la crisis haitiana, señaló que fue abordada desde la perspectiva de la defensa de la soberanía nacional, junto con un llamado a la corresponsabilidad internacional frente a una situación que trasciende fronteras.
No obstante, el también consultor reconoció que persisten desafíos como la desigualdad estructural, la percepción de inseguridad, la presión sobre el costo de vida, la corrupción pública y privada y los problemas del sector eléctrico.
También se refirió a las debilidades en la gestión de calidad y ética, la escasa prevalencia de valores ciudadanos y la necesidad de superar modelos educativos desfasados.
Fulcar consideró que reconocerlos forma parte de la responsabilidad pública y estimó conveniente que las instancias comunicacionales del Estado optimicen los canales pertinentes para que el contenido de esa rendición de cuentas —de carácter extenso— llegue de forma desglosada y didáctica a los distintos sectores de la vida nacional.
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