Por Jorge Petinaud Martínez
Corresponsal jefe en Bolivia
Con posterioridad, Paz viajará a Chile para asistir a la toma de posesión de José Antonio Kast como nuevo jefe de Estado del país austral.
Según afirmó en conferencia de prensa desde el departamento de Santa Cruz, ambas visitas constituirán oportunidades de profundizar la apertura del país ante el mundo, en lo que el dignatario suele presentar como “desideologización de la diplomacia”.
Respecto a Estados Unidos, Paz aseguró que participará de la cumbre de la derecha continental convocada por el jefe de la Casa Blanca.
Al referirse a la postura que asumirá, anunció que será de “apertura, apertura, apertura para el comercio; apertura para la economía; apertura para los bolivianos y bolivianas, para tener una mejor perspectiva desde la economía”.
Desde el Ejecutivo norteamericano, se informó a medios internacionales que la reunión multilateral fue fijada para el 7 de marzo en Miami y ya fueron invitados los dignatarios Javier Milei (Argentina); Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia); Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Tito Asfura (Honduras).
Según las fuentes, el objetivo geopolítico de ese foro de la derecha hemisférica busca contrarrestar la presencia de China en la región y obstruir su proyecto de la Franja y la Ruta, orientado a establecer una red global de vías comerciales.
A finales de 2025, el Gobierno de Trump publicó su agresiva Estrategia de Seguridad Nacional, en la cual sustentó el concepto denominado Corolario Trump en referencia a la hegemonista Doctrina Monroe.
Ese corolario refuerza el principio de limitar la presencia de potencias extrarregionales en América Latina, resumida popularmente por la izquierda continental con la expresión de “América para los norteamericanos”.
A tono con esa política, Washington transformó recientemente su Doctrina de Defensa, le otorgó prioridad estratégica a este hemisferio y decidió acelerar medidas de disuasión con el empleo de la fuerza para contrarrestar la influencia china y amedrentar a sus posibles socios en la región.
Con ese objetivo, transformó el Departamento de Defensa (Pentágono) en Departamento de Guerra, como en los inicios del siglo XX cuando el presidente Teodoro Roosevelt aplicaba su diplomacia de las cañoneras.
La Administración Trump pretende bloquear acuerdos que permitan a China fortalecer su seguridad alimentaria con productos de América Latina y el Caribe, ampliar sus capacidades de inteligencia militar y acelerar proyectos de infraestructura clave para su comercio internacional.
La invitación a Bolivia llama la atención de los analistas políticos, pues con un intercambio comercial que en 2024 llegó a tres mil 500 millones de dólares, “China se convirtió en el primer socio comercial de Bolivia”, según dijo a Prensa Latina el embajador del país asiático, Wang Lian.
MARCO RUBIO:
El 5 de febrero último, la Cancillería calificó de “hito en la agenda diplomática de Bolivia” la reunión sostenida por el jefe de esa cartera, Fernando Aramayo, con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, en Washington.
Según la web del Ministerio de Relaciones Exteriores, durante la plática se abordaron temas centrales de la agenda bilateral, “con énfasis en la profundización de la cooperación estratégica, la dinamización del diálogo político y el trabajo conjunto en áreas de interés común, en un contexto de respeto mutuo y entendimiento recíproco”.
Los Estados del ALBA-TCP, por su parte, decidieron suspender el 25 de octubre último al Gobierno que sería posesionado semanas después, «debido a que su conducta antibolivariana, antilatinoamericana, proimperialista y colonialista no se encuentra acorde con los principios del bloque integrador».
Suspendió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) a Bolivia por considerar que el actual presidente, Rodrigo Paz, emitió declaraciones públicas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.
De su lado, el Ejecutivo boliviano proclama que impulsa una diplomacia pragmática que impulse la economía y el comercio.
En entrevista concedida a Prensa Latina, Aramayo refirió al asumir el cargo en noviembre su visión de la diplomacia como un importante factor en favor de la economía nacional.
Más recientemente, mostró coherencia en esa dirección al referirse a un tema tan sensible para los bolivianos como las relaciones con Chile.
“Nuestra reivindicación marítima es irrenunciable, pero esto no tiene que condicionar que Bolivia tenga una agenda de temas comunes con Chile”, aseguró en declaraciones a la red Bolivisión.
En este contexto, Paz y el presidente chileno electo, José Antonio Kast, aprovecharon su presencia en el Foro Internacional América Latina y el Caribe, en Panamá, convocado por el Banco de Desarrollo de esta región, para analizar temas de interés como seguridad, comercio, puertos e hidrocarburos.
Ahora, Paz confirmó que tras la reunión con Trump en la Florida viajará a Chile para participar en la investidura del ultraderechista Kast, prevista para el 11 de marzo.
En Santiago, agregó, ya tiene acordados encuentros “bilaterales comerciales” con el próximo presidente chileno y otras autoridades”.
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