Un grupo de personas se congregaron en las afueras de la embajada cubana, ubicada en el norte de Quito, para manifestar su desacuerdo con la medida del Estado ecuatoriano de declarar persona non grata al embajador Basilio Gutiérrez y ordenar en 48 horas la salida del personal de la legación.
Con banderas cubanas y consignas en defensa de la soberanía, los asistentes señalaron que la decisión responde únicamente al Ejecutivo de Daniel Noboa y no al sentir del pueblo ecuatoriano.

El movimiento Revolución Ciudadana (RC) expresó en un comunicado que el Gobierno adoptó esa postura en sintonía con la política de la administración estadounidense de Donald Trump.
La RC consideró que la decisión “evidencia un vergonzoso y esbirro alineamiento con la política promovida desde Washington”, posición que, según afirman, “no responde a los intereses ni al sentir del pueblo ecuatoriano”.
“Resulta evidente que esta política de subordinación buscará ser celebrada en la reunión de presidentes de derecha fascista de la región convocada para el 7 de marzo, donde seguramente Daniel Noboa buscará la ‘palmadita’ de aprobación de Trump”, añadió la organización.
En sentido similar se pronunció el Partido Comunista del Ecuador (PCE) para quienes “la amistad con el pueblo cubano no está sujeta a imposiciones imperiales o caprichos”.
Por su parte, la Coordinadora por la Paz, la Soberanía, la Integración y la No Injerencia (CPAZ) expresó que la medida es “un ataque a la amistad histórica y la solidaridad que ha caracterizado las relaciones de hermandad entre Ecuador y Cuba”.
CPAZ llamó a alzar las voces del mundo para defender la soberanía y la independencia de Cuba.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador informó que, en aplicación del artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, declaraba persona non grata a Gutiérrez, así como a los miembros del personal diplomático, consular y administrativo de esa misión.
Por su parte, el Gobierno de Cuba rechazó “en los términos más enérgicos” la decisión, una medida calificada como “arbitraria e injustificada”.
Mediante un comunicado, la cancillería cubana cuestionó la determinación de Quito de exigir la salida del personal de la Embajada de la nación caribeña “sin aportar argumento alguno”.
“Se trata de un acto inamistoso y sin precedentes, que daña significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos”, aseveró el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores.
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