La Comisión Europea recalcó desde Bruselas que confía en que Estados Unidos cumpla los compromisos asumidos en el acuerdo comercial con la UE y subrayó que defenderá los intereses del bloque, después que Trump amenazara de nuevo con romper las relaciones comerciales con España por no permitir el uso de las bases de Rota y Morón para atacar a Irán.
La postura de la UE no ha cambiado, estamos preparados para defender los intereses de los Estados miembros, zanjó un directivo encargado del tema dentro del bloque comunitario.
En este sentido, fuentes del Palacio de la Moncloa deslizaron en las últimas horas que si Washington quiere suspender el comercio con España debe respetar a las empresas privadas y los acuerdos sellados con el conjunto de la Unión Europea.
España cuenta con los recursos necesarios para «contener posibles impactos» y también para ayudar a los sectores que se puedan ver afectados, así como diversificar las cadenas de suministro, señaló la fuente.
«Si la administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU», argumentó.
Trump hizo estas declaraciones desde la Casa Blanca al reunirse con el canciller federal de Alemania, Friedrich Merz, quien, por cierto, le aclaró al mandatario estadounidense que la UE actúa de conjunto y no puede aplicar medidas sin contar con el grupo.
El gobernante norteamericano reiteró sus críticas enfilada al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, por no querer gastar el cinco por ciento del PIB en Defensa por dictamen de la OTAN, y enfiló sus críticas al tema de la guerra contra Irán, que encabeza junto con Israel y la cual Madrid rechazó por violar el derecho internacional.
España «es un miembro clave de la Alianza Atlántica que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo», además de ser también una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos Estados Unidos, con quien mantiene una relación comercial «histórica y mutuamente beneficiosa», resaltó la Moncloa.
Por su lado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, enfatizó que la operación estadounidense no cuenta con el aval de la ONU y no se enmarca en el convenio bilateral entre Madrid y Washington que permite el uso de las dos bases, de soberanía española.
«Estamos ante una disyuntiva: o el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, o la ley de la selva, donde impera la ley del más fuerte, pero eso es un mundo más inestable», puntualizó Albares.
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