Una nota publicada en el sitio digital informativo del canal televisivo Sky TG24, refiere que, según reconoció Crosetto, la posible concesión de bases italianas a petición estadounidense para acciones ofensivas contra Teherán es un asunto delicado.
El ministro apuntó que el uso de las bases italianas por parte de Estados Unidos “es una decisión del gobierno. Cuando nos lo pidan, responderemos”.
El empleo de dichas instalaciones militares, según apuntó el titular de Defensa en un mensaje publicado en las redes sociales, es regulado por convenios como el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), firmado en 1951, así como por el Acuerdo Bilateral de Infraestructura, de 1954.
También mencionó la actualización en 1973 de ese último documento y el Memorando de Entendimiento Italia-Estados Unidos de 1995, entre otros instrumentos legales.
Un reciente análisis publicado en el sitio digital del diario LiveSicilia refiere que esas instalaciones militares en suelo italiano se dividen en cuatro categorías.
En primer lugar aparecen las otorgadas a Estados Unidos en la década de 1950, que formalmente, siguen bajo jurisdicción italiana, pero sobre las cuales Washington mantiene el control militar del equipamiento y las operaciones.
Se encuentran además las bases de la OTAN gestionadas directamente por la Alianza, así como las bases italianas puestas a disposición de esa organización y, por último, instalaciones bajo mando compartido entre Italia, Estados Unidos y la OTAN.
Se considera, según ese medio, que actualmente se encuentran en este país más de 12 mil militares estadounidenses distribuidos en numerosas instalaciones como las de Solbiate Olona, Ghedi, Camp Ederle, Caserma Del Din, Motta di Livenza, Aviano, Poggio Renatico, La Spezia, Camp Darby (Pisa), Gaeta, Nápoles, Taranto y Sigonella.
Además de las instalaciones principales, apunta el texto, existen otras 105 instalaciones, incluyendo centros de investigación, depósitos, campos de entrenamiento, estaciones de telecomunicaciones y antenas de radar, distribuidas por todo el país. Al igual que en otros países de la OTAN, estas instalaciones gozan de extraterritorialidad, no están sujetas a la legislación nacional y lo que ocurre en su interior está protegido por el secreto, al igual que el número real de fuerzas presentes, agrega la fuente.
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