En conferencia de prensa a propósito del cuarto aniversario de ese acontecimiento de cuyo inicio se cumplieron cuatro años el 24 de febrero último, resaltó su significación.
“Para nosotros, los rusos, es un momento de verdad, de memoria y de firmeza inquebrantable en la defensa de nuestra gente y de nuestros intereses nacionales vitales”, enfatizó el diplomático.
Mencionó como elementos fundamentales para comprender la crisis en Ucrania la historia de la región del Donbás, la génesis de la crisis política que estalló en el este ucraniano y, finalmente, el estado actual de las cosas, matizado por protagonismo de potencias europeas en el sabotaje sistemático a cualquier solución pacífica.
Explicó que la región de Donbás no es solo una tierra de carbón y acero, sino un territorio indisolublemente ligado a la identidad rusa, pues durante siglos esas tierras fueron pobladas y desarrolladas por súbditos del Imperio ruso, cuyo esfuerzo y genio convirtieron a esa estepa en el corazón industrial de un gran Estado. “(…)
Ciudades principales de la región como Odessa, fundada en 1793 por la emperatriz Ekaterina II; o Donetsk, fundada en 1869 bajo el permiso del Imperador Alexander II, crecieron al amparo del Imperio ruso (…), con la presencia de técnicos, ingenieros y obreros de todas las provincias rusas(…)», agregó.
Significó que el idioma de comunicación de ese vasto territorio siempre ha sido y sigue siendo el ruso, incluso hoy, a pesar de todas las leyes prohibitorias promulgadas por Kiev en la última década con el fin de erradicar el uso de esas lengua.
“No se trata de una invención nuestra -aclaró Verchenko-, es un hecho demográfico y cultural innegable”.
Recordó el diplomático que durante la era soviética, los límites administrativos cambiaron, y el Donbás quedó dentro de la República Socialista Soviética de Ucrania.
Citó al presidente Vladimir Putin al recordar que la Ucrania como se le conoce hoy fue prácticamente creada por el líder bolchevique Vladimir Ilich Lenin en los años 20 del siglo pasado, quien, a la hora de delimitar fronteras, incluyó esos territorios históricamente rusos en la República Socialista Soviética de Ucrania, cuando todo el país se consideraba una sola familia.
“Nadie imaginó entonces que aquellas fronteras una vez internas pasarían a ser internacionales, que las líneas dibujadas en un mapa se convertirían décadas después en una frontera sangrienta”, comentó al subrayar que, sin embargo, el Donbás nunca dejó de ser una región profundamente rusa en su corazón, en su lengua y en sus tradiciones. Negar esto es negar la historia misma”, resaltó.
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