Por Fausto Triana
No estaba concebido en el guion original, salió después de varias tomas y surgió de manera espontánea, porque al adentrarme en el personaje, en su historia, lo sentí desde el corazón, confesó la actriz irlandesa.
Aprovechó la generosidad de la realizadora chino-estadounidense Chloe Zhao, y también de la escritora Maggie O´Farrel, norirlandesa y autora del best seller Hammet (2020). Ambas trabajaron para resumir 400 páginas de la novela a dos horas y cinco minutos de película, y conseguir ocho nominaciones a los Premios Oscar.
Aunque las comparaciones son, para muchos, casi siempre odiosas, el papel de Jessie Buckley, merecedor de los lauros del Globo de Oro, Bafta y Critics Choice, por el momento, lleva a pensar en otro muy memorable de Meryl Streep.
En 1983, Meryl Streep ganó el Oscar a Mejor Actriz por La decisión de Sophie, largometraje de Alan J. Pakula. Fue su segunda estatuilla (antes por Kramer vs Kramer), de tres que acumula (La dama de hierro).
Además, con 18 nominaciones al Oscar, la extraordinaria interprete dejó en la memoria una escena probablemente irrepetible en el cine. Debía decidir cuál de sus dos hijos salvaría, aceptando enviar al no escogido a una muerte segura en los campos de concentración.
Jessie Buckley, conocida por su actuación en la miniserie Chernobyl, ya había dado algunas pistas de su talento, especialmente con The Lost Daughter, por la que logró su primera nominación a los Oscar.
Cantante y compositora, además, asume sin duda alguna, el rol protagónico que marcará su carrera futura.
Agnes, joven sometida a la tiranía de su madrastra tras perder a su madre siendo niña, es un ser raro para el pueblo de Stratford, por su especial relación con la naturaleza. Da de comer a su halcón y elabora remedios a bases de plantas.
En la curiosa rutina de Agnes, una bella mujer poco cuidada, aparece un joven que visita su casa para enseñar latín a sus hermanastros, a cambio de pagar una deuda contraída por el padre de Will.
-HAMNET/HAMLET
“Después de leer Hamnet (y de ver la película), será imposible volver a leer o ver una obra de Shakespeare como lo habíamos hecho hasta ahora”, resumen los críticos.
Entre la felicidad y la tragedia, qué sería mejor, ¿soportar las adversidades de la vida o terminar con ellas a través del suicidio? De ahí, el To be, or not to be (…).
Y en medio de esta disquisición teórica, aparecen Chloe Zhao (Nomadland) y Maggie O´Farrell.
Por añadidura, si cabe la expresión, una increíble actuación de Jessie Buckley, que te arrancará lágrimas, te dejará sin aliento en la butaca del cine y al final, tendrás el deseo de levantarte a aplaudir fervorosamente, como si estuviese presente.
To be, or not to be (…) Esta definición traduce los sentimientos que evoca Hamnet, mucho más allá de la historia en sí misma de la pérdida de un hijo y la derivación de este drama en la dicotomía de Hamlet, una de las obras maestras de Shakespeare.
Chloe Zhao (Zhao Ying, nacida en Beijing hace 43 años) ya tiene dos Oscar a Mejor Película y Mejor Dirección por Nomadland y otros numerosos galardones de la Mostra de Venezia, Cannes, BAFTA y Globos de Oro.
La directora contaba su percepción antes del rodaje:
-Paul Mescal (Shakespeare en el filme) leyó el libro, se obsesionó con él y quiso interpretar a Will. Me dijo: “Tienes que leerlo. No es lo que piensas”.
Maggie O´Farrell precisó:
-Ningún artista, ningún escritor, pondría casualmente el nombre de su hijo muerto a una obra. Tenía que significar algo. Pero mientras leía sobre Shakespeare, me distraje mucho por lo mal que la historia, la erudición y la crítica literaria trataban a su esposa (…)
Para hilvanar su impecable recorrido hasta ahora, acaba de conquistar otra distinción relevante, el Actor Award a Mejor Actri, que la coloca a las puertas de estatuilla suprema.
Con un recorrido así, solo un actor ha perdido el Oscar tras ganar todos los premios antes de la ceremonia en Los Angeles. Fue Russell Crowe por A Beautiful Mind el gran perdedor ante Denzel Washington (Día de entrenamiento).
“Me han cambiado radicalmente tantas personas en esta sala y más allá (…) ¡Qué manera de vivir la vida!. Quiero agradecer especialmente a mi increíble amiga y acompañante de esta noche, Emily Watson. Rompiendo las Olas me hizo decirme a mí misma: eso es lo que quiero hacer… El mejor consejo que siempre me das es volver a la esencia de la humanidad. Punto cero, cariño. Eres la más auténtica de las realidades”, dijo la irlandesa al recoger su cuarto lauro por Hamnet.
El 15 de marzo sabremos de su consagración definitiva. Un largometraje con muchas sensaciones.
Antes del final, un exquisito regalo de cine y literatura en el infinito de la creatividad, Jessie Buckley dibuja su grito desgarrador. Es una escena tan intensa, tan fuerte, que será difícil de olvidar. Y que puede dibujar su Oscar.
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