Medios de prensa locales reportaron que pasadas las 12:00 (hora local), dos agentes de la Dirección Nacional de Seguridad y Protección de la Policía Nacional, unidad especializada en la protección de altas autoridades y del cuerpo diplomático, llegaron a la inmueble y solicitaron un reporte a los uniformados que custodian el edificio.
Aunque todavía se ven algunos símbolos que identifican el inmueble como un espacio diplomático, en la azotea del edificio ya no flamea la bandera cubana, que esta mañana fue arriada por uno de los diplomáticos.
Cuba confirmó que el lugar ya no será la sede de su Embajada en Quito.
Mediante un comunicado, la cancillería de la isla indicó que el Gobierno cubano “ha decidido prescindir del inmueble utilizado como sede de la Embajada” y lamentó no poder mantener una representación diplomática en Ecuador.
Asimismo, Cuba reiteró que la decisión del Gobierno de Daniel Noboa de declarar como personas non gratas al embajador cubano, Basilio Gutierrez, y al resto de los funcionarios “atenta contra el espíritu de respeto y cooperación que históricamente ha caracterizado las relaciones bilaterales”.
El acto fue anunciado el 4 de marzo pasado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, que argumentó la decisión en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite a un Estado retirar el reconocimiento a diplomáticos extranjeros en cualquier momento.
De forma paralela, Noboa ordenó el retorno del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja, quien ocupaba ese cargo desde 2021.
El Gobierno ecuatoriano no ha detallado públicamente los motivos de la decisión.
En una entrevista radial posterior, Noboa se refirió a un video difundido en redes sociales donde se observa a una persona destruyendo documentos en la azotea de la ahora exembajada cubana en Quito.
Aunque es considerada una práctica habitual tras el cierre de una legación diplomática, prevista en la legislación internacional, el mandatario dijo a Radio Canela que no piensa que sea “nada positivo si andaban quemando papeles en la terraza”.
A eso se suma que en las últimas horas medios de prensa ecuatorianos han difundido versiones que acusan al personal diplomático cubano de presunto espionaje, sin embargo, oficialmente no se ha hablado de ningún motivo.
Movimientos sociales, políticos y activistas ecuatorianos rechazan la expulsión de los representantes de la nación antillana y vincularon la decisión del ejecutivo ecuatoriano con la proximidad de la reunión de Noboa con el presidente estadounidense, Donald Trump, y otros mandatarios de derecha.
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