“Francia no es parte de esta guerra, no estamos en combate ni vamos a enrolarnos en la misma”, señaló el mandatario en Instagram, en respuesta a un joven internauta preocupado por el curso de los acontecimientos.
Macron ordenó el despliegue del portaaviones nuclear Charles de Gaulle y otros medios navales y aéreos en el Mediterráneo en reacción a la crisis en el Medio Oriente, donde se reportan cientos de víctimas fatales, la mayoría iraníes, desplazamientos forzados y destrucción de infraestructura.
El jefe de Estado explicó que la prioridad respecto a la guerra es proteger a los franceses y ayudar a los aliados a interceptar drones y misiles lanzados por Irán en represalia.
Tras la agresión iniciada el pasado sábado por Estados Unidos e Israel, Teherán respondió con ataques a países vecinos del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán e Irak, esgrimiendo que su objetivo no es ir contra ellos y sí contra las bases militares estadounidenses.
Macron también reiteró el respaldo francés al Líbano, agredido en los últimos días por Israel después de las acciones de Hezbolá y manifestó que París buscará de la manera “más razonable y pacífica” posible asegurar el tráfico marítimo en la región.
También como parte de su reacción a los ataques estadounidenses e israelíes, Irán ordenó el cese de la navegación por el Estrecho de Ormuz, paso por el que transitan a diario unos 20 millones de barriles de petróleo, la quinta parte de la producción mundial.
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