Así lo informó la veterinaria Virginia Russi, funcionaria del MGAP, quien dijo a la prensa que el aumento de casos puede responder a “una alta carga viral”.
También a la distribución de la especie afectada, el cisne coscoroba, que es diferente a lo ocurrido en el año 2023 cuando fueron los cisnes de cuello negro los que tuvieron los mayores contagios..
«Se están dando las mismas condiciones que en el 2023, de déficit hídrico, y pensamos que eso lo que hace es concentrar las aves en pequeños espacios y fomenta la convivencia entre especies”, acotó la veterinaria.
Consideró que ello “tenga mucho que ver, más por un tema espacial y de lugares donde se concentra la comida y el agua, y ahí las aves migratorias que vienen con el virus podrían encontrarse en estrecha relación con las residentes más susceptibles que son los cisnes», argumentó.
«Hemos tenido muchas sospechas de traspatios y de aves silvestres que no se han confirmado. La vigilancia es mucho más de los focos que aparecen», aseguró.
ro/ool













