La dirigente felicitó a “las mujeres nicaragüenses que sabemos tanto de luchas, de valentías, de dolores convertidos en triunfos con la fuerza espiritual que Dios nos brinda”, al tiempo que extendió el reconocimiento a niñas, adolescentes, madres y abuelas que, afirmó, han contribuido a forjar la patria.
Murillo evocó la memoria de las mujeres heroicas que, en distintos momentos de la historia, han asumido su papel en la construcción de la vida y la esperanza, y resaltó que la lucha femenina se ha caracterizado por la fortaleza, la dignidad y la capacidad de superar adversidades.
La mandataria subrayó que en la actualidad las mujeres participan activamente en los avances del país, desde los ámbitos sociales, productivos, educativos y culturales, y afirmó que están “en primera línea de trabajo, tranquilidad, paz y progreso”.
Asimismo, señaló que todavía existen desafíos vinculados a rezagos culturales y sociales, entre ellos la violencia machista, el acoso y otras prácticas que afectan la dignidad de las mujeres, los cuales —dijo— deben ser enfrentados y superados para fortalecer el sentido de humanidad.
En ese sentido, destacó que en el modelo social impulsado en Nicaragua se promueven valores de dignidad, derechos y participación para las personas, familias y comunidades, con presencia activa de las mujeres en todos los espacios de desarrollo.
Murillo también resaltó el protagonismo femenino dentro de la Revolución Popular Sandinista, que —expresó— ha reconocido la sensibilidad, la inteligencia y la energía de las mujeres como parte esencial de las luchas por la paz, la justicia y el bienestar.
Afirmó que las mujeres nicaragüenses continúan en pie de lucha como “combatientes de la paz y del amor”, protagonistas de los logros y victorias del país, y reiteró que constituyen una fuerza fundamental en la construcción de un futuro libre de pobreza y lleno de dignidad.
“Las mujeres somos guerreras del amor, y de la luz, estrellas inapagables en un mundo que no quiere guerras y que todos debemos procurar hacer mejor, porque es posible, necesario, e imprescindible. Porque la paz es vida.
Las mujeres en esta Nicaragua de Revolución y evolución somos fuerza, brillo de logros, trabajadoras insignes, líderes naturales, arte y parte en todas las victorias”, concluyó.
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