El momento de tensión se vivió a la llegada de los especialistas de la cartera, cuando cientos de personas se les acercaron enojados, al parecer, al no entender la defensa del icónico inmueble declarado desde 1970 Monumento Histórico del periodo hispánico, según imágenes difundidas.
El organismo de Estado informó la víspera que un documento, a partir de inspección técnica del 10 de febrero último, evidenció que se realizaron las acciones en la iglesia católica sin criterios de conservación.
Además, acotó mediante un comunicado, sin contar con la autorización de la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural, lo que pone en riesgo la integridad de los valores artísticos y simbólicos del inmueble.
Por eso se presentó, el 6 de marzo, denuncia en contra de quien resulte responsable por los posibles daños ocasionados al Patrimonio Cultural de la Nación, o cualquier otro delito en que se pudiera haber incurrido.
El Ministerio de Cultura y Deportes reiteró su compromiso con la protección, conservación y salvaguarda del patrimonio cultural del país.
Instó a las comunidades, autoridades locales y administradores de bienes patrimoniales a coordinar cualquier intervención a inmuebles o muebles patrimoniales con las instancias técnicas competentes, conforme lo establece la legislación vigente.
Antes, en redes sociales circuló una imagen en la que se observa que la llamada Parroquia de San Andrés Apóstol está siendo pintada de color blanco y en la que se indica de los trabajos realizados.
Esta es una de las iglesias más coloridas de Centroamérica, de acuerdo con analistas, con una mezcla entre el barroco y las expresiones del pueblo maya k’iche’.
Su fama se la dio su fachada de color amarillo intenso, decorada con cientos de figuras coloridas que incluyen ángeles, santos, flores, frutas y animales.
Datos hemerográficos refieren que data de mediados del siglo XVII y figura como una muestra del sincretismo religioso que caracteriza a su población.
Una antigua historia relata que fue construida en una sola noche por un solo hombre.
Totonicapán fue la segunda ciudad k’iche’ precolombina más importante después de Gumarcaj.
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