La Secretaría de Comunicación del STF divulgó anoche una nota a solicitud del magistrado, tras la publicación de informaciones periodísticas que mencionaban supuestos intercambios de mensajes entre el juez y el empresario el 17 de noviembre de 2025, día en que este último fue detenido.
De acuerdo con el comunicado, un análisis técnico realizado sobre los datos telemáticos de Vorcaro no identificó ningún contacto entre el ejecutivo y el ministro.
Según el texto divulgado a pedido de De Moraes, las capturas de pantalla de mensajes enviadas por el banquero ese día no corresponden a conversaciones con el magistrado y están asociadas a otros contactos almacenados en la agenda del empresario.
Además, el STF indicó que los nombres de los contactos asociados a esos archivos no serán divulgados debido al secreto judicial decretado por el ministro André Mendonça, relator de las investigaciones sobre el caso.
Las supuestas conversaciones fueron divulgadas por el diario O Globo, que informó haber tenido acceso a capturas de pantalla de mensajes encontrados por la Policía Federal en el teléfono del empresario.
Vorcaro, propietario del Banco Master, fue detenido en un primer momento el 17 de noviembre del pasado año como parte de la Operación Cumplimiento Cero, que investiga presuntas irregularidades y fraudes en esa institución financiera.
El banquero fue trasladado ayer a la Penitenciaría Federal de Brasilia, un centro de máxima seguridad, después de haber sido arrestado nuevamente este miércoles y permanecer en una prisión del interior del estado de São Paulo.
La operación busca esclarecer posibles fraudes relacionados con operaciones financieras del Banco Master y su eventual vínculo con irregularidades en préstamos consignados a jubilados y pensionistas del Instituto Nacional del Seguro Social.
El caso ha sido descrito por autoridades como uno de los mayores escándalos bancarios de la historia reciente de Brasil y ha afectado a cientos de miles de inversionistas.
Según investigadores, en torno a las actividades de la entidad bancaria habría existido una estructura que operaba a través de cuatro núcleos: uno de ellos se encargaba de las operaciones financieras fraudulentas; y otro estaba orientado a la corrupción de funcionarios del Banco Central.
Un tercero se dedicaba a ocultar activos y lavado de dinero mediante el uso de empresas fantasmas; y un cuarto habría actuado en acciones de intimidación y obstrucción a la justicia, al ser responsable de monitoreo ilegal para vigilar a adversarios, autoridades y periodistas que investigaban el banco.
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