En un mensaje a la nación difundido esta noche, en la víspera del Día Internacional de la Mujer, el mandatario sostuvo que el país debe reflexionar sobre la forma en que ellas son tratadas y reconoció la gravedad de la violencia de género en Brasil.
Según afirmó, la realidad es dura y requiere una respuesta colectiva, al señalar que en el país “cada seis horas un hombre mata a una mujer”, y que cada caso de feminicidio es el resultado de una acumulación de agresiones cotidianas, muchas veces naturalizadas y ocurridas en el ámbito doméstico.
El presidente destacó que Brasil cuenta con instrumentos legales y políticas públicas orientadas a enfrentar ese problema, entre ellas la Ley Maria da Penha y la que tipifica el feminicidio como delito.
No obstante, reconoció que la persistencia de agresiones demuestra que las medidas adoptadas hasta ahora resultan insuficientes.
En ese contexto, recordó el lanzamiento del Pacto Nacional Brasil Contra o Feminicidio, firmado en febrero y concebido para articular acciones entre los tres poderes del Estado.
Como parte de las primeras medidas, anunció un operativo conjunto del Ministerio de Justicia y gobiernos estaduales para detener a más de dos mil agresores que, pese a tener denuncias o medidas en su contra, permanecen en libertad.
Entre las acciones previstas también mencionó la implantación de sistemas de rastreo electrónico para agresores cuando las víctimas cuenten con medidas de protección, la ampliación de comisarías especializadas y el fortalecimiento de las Procuradurías de la Mujer.
Asimismo, el Gobierno planea crear un Centro Integrado de Seguridad Pública destinado a unificar datos y monitorear a agresores, además de ampliar la red de Casas de la Mujer Brasileña y centros de referencia para víctimas de violencia doméstica.
El mandatario abordó igualmente las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres en el mercado laboral y recordó que su administración aprobó la ley que garantiza igualdad salarial entre quienes desempeñan la misma función, aunque admitió que aún existen brechas.
Al respecto, defendió el debate sobre el fin de la jornada laboral conocida como “escala 6×1”, que implica trabajar seis días a la semana con un solo día de descanso, al considerar que su eliminación permitiría mayor tiempo para la familia, el estudio y el reposo.
Lula también advirtió sobre los riesgos del discurso de odio y el acoso digital contra mujeres y niñas, y adelantó que el gobierno anunciará nuevas medidas para fortalecer su seguridad en Internet.
“El Brasil que queremos no es un país donde las mujeres apenas sobrevivan, sino donde puedan vivir con seguridad, libertad y oportunidades”, remarcó el mandatario.
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