A través de un comunicado pidieron el cese inmediato de los trabajos de extracción intensiva de coltán y casiterita en la zona, que desde el inicio del año ha registrado importantes deslizamientos de tierra con alrededor de 700 personas fallecidas en estos siniestros.
La sociedad civil acusó a los rebeldes de la Alianza del Río Congo-Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23) por esta situación, teniendo en cuenta que el enclave minero está bajo su control desde hace más de un año y son estos quienes promueven la actividad minera de manera peligrosa y descontrolada.
El Grupo de Apoyo para la Trazabilidad y la Transparencia en la Gestión de los Recursos Naturales (GATT-RN) expresó también su preocupación y alertó sobre las riesgosas condiciones de la minería artesanal, refirió Radio Okapi.
En un comunicado exigió al gobierno que tome medidas, pues estas tragedias se producen en un contexto de minería no regulada y peligrosa, agravada por la temporada de lluvias y la falta de normas de seguridad en muchas explotaciones mineras artesanales.
“Es inaceptable que, por unos pocos dólares al día, los ciudadanos congoleños sigan arriesgando sus vidas en condiciones inhumanas, mientras ciertos actores se lucran con minerales estratégicos que representan casi el 15 por ciento de la producción mundial de coltánó, subrayó la organización.
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