Este último se cotiza en torno a los 100 dólares por barril, debido a la escalada del conflicto en el Medio Oriente, especialmente por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el riesgo de interrupciones en el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial.
Durante una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Finanzas, Anwar subrayó que la medida busca proteger a los ciudadanos del impacto inflacionario derivado de la subida internacional del petróleo.
El también titular de la citada cartera estuvo acompañado por el ministro de Comercio Doméstico y Costo de Vida, Armizan Mohd Ali, y el secretario jefe del Gobierno, Shamsul Azri Abu Bakar.
El jefe de gobierno reconoció que mantener los subsidios representa un desafío para las finanzas públicas, pero insistió en que la prioridad es garantizar la estabilidad del costo de vida.
“El pueblo no debe cargar con el peso de las fluctuaciones del mercado mundial”, señaló.
Con esta decisión, Malasia se suma a los países que refuerzan sus políticas de subsidios energéticos para amortiguar el impacto de la volatilidad del petróleo en la economía doméstica.
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