Orsi confirmó su asistencia y la intención de fomentar las relaciones diplomáticas pese a las diferencias ideológicas con el futuro presidente chileno.
Kast se convertirá en el primer mandatario de extrema derecha y defensor del régimen de Augusto Pinochet (1973-1980) en asumir la presidencia del país sudamericano tras la dictadura.
Las elecciones chilenas ocurrieron a mediados de diciembre del año pasado y el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, afirmó que Uruguay mantendrá una agenda de trabajo con Chile pese al “cambio de signo” político.
Independientemente de la filiación ideológica de los gobiernos, hay objetivos comunes, porque la región necesita desarrollarse, y para eso tenemos que pensar una América Latina lo más integrada posible”, apuntó entonces.
Dijo que ambos gobernantes podrán trabajar en generar inversiones, nuevos empleos y resolver los problemas como el narcotráfico y la seguridad. Resultan, dijo, desafíos que «tanto nos aquejan en América Latina y eso no tiene signo ideológico; lo que hay que hacer es trabajar por la unidad latinoamericana”.
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