Durante su intervención en el foro que sesiona en Viena, Austria, Oviedo señaló que el problema mundial de las drogas ha adquirido una dimensión cada vez más compleja y multidimensional, por lo que no puede entenderse como un fenómeno aislado.
“Hoy enfrentamos una realidad compleja que conecta seguridad, salud pública, desarrollo sostenible, estabilidad financiera y gobernanza institucional”, aseguró.
En ese contexto, describió que las organizaciones criminales han evolucionado hacia estructuras más sofisticadas que operan con lógica empresarial y se articulan con distintas economías ilegales.
Significó que se trata del enfrentamiento a economías criminales convergentes que requieren respuestas igualmente integrales.
Respecto a la política antinarcóticos consolidada por Bolivia, informó que se basa en cinco pilares estratégicos, con un primero orientado al fortalecimiento institucional y la cooperación internacional.
Comentó al respecto que el país sudamericano ejerce en la actualidad la presidencia pro témpore del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (CLASI), instancia promotora de una mayor coordinación regional para ejecutar investigaciones conjuntas y operaciones contra el crimen organizado.
Un segundo eje se centra en el control responsable de los cultivos de hoja de coca mediante sistemas de monitoreo permanente, mecanismos de trazabilidad y acciones destinadas a reducir su desvío hacia economías ilícitas.
Recordó que estas acciones se complementan con programas de desarrollo alternativo sostenible en coordinación con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).
La política boliviana también incluye -según se explicó-, fortalecer la planificación estratégica y la eficiencia operativa; la promoción de políticas de prevención desde una perspectiva de salud pública y el refuerzo de la cooperación internacional y la integridad financiera para desmantelar estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.
Sobre los nuevos desafíos que enfrenta la comunidad internacional, Oviedo mencionó la expansión de las drogas sintéticas, la proliferación de precursores químicos y el uso de cadenas globales de suministro por parte del crimen organizado.
“La estabilidad del sistema internacional depende de su capacidad para adaptarse con inteligencia, preservar el consenso y fortalecer la cooperación entre los Estados”, enfatizó.
Al respecto, reiteró la disposición de Bolivia de continuar trabajando con responsabilidad, firmeza y apertura al diálogo en el contexto del sistema multilateral.
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