El Informe Económico sobre África 2026 (ERA 2026), titulado “Crecimiento mediante la innovación: Aprovechamiento de los datos y las tecnologías de vanguardia para la transformación económica de África” evalúa avances y reconoce los desafíos persistentes en el tema.
Si bien África logró un crecimiento económico sostenido en los últimos años, gran parte de este progreso se debió a la acumulación de factores, el capital y la mano de obra, más que a un aumento sostenido de la productividad, subraya el texto.
Como resultado, la transformación estructural continental es lenta, con una reasignación limitada de mano de obra e inversión hacia sectores de mayor productividad, como la manufactura y los servicios modernos.
El informe proyecta que el crecimiento de África se fortalecerá en 2026, alcanzando el 4,3 por ciento, gracias al aumento de la inversión en infraestructura, la estabilización de los precios de las materias primas y el crecimiento del comercio intraafricano.
Sin embargo, reconoce como desafíos persistentes a la elevada carga del servicio de la deuda, el limitado margen fiscal y el aumento de las desigualdades que continúan limitando el progreso.
El trabajo enfatiza que aprovechar las tecnologías de vanguardia es ahora esencial para cerrar la brecha de productividad del continente, fortalecer la resiliencia ante las presiones climáticas y demográficas, y fomentar la prosperidad inclusiva.
Al reforzar toda la cadena de valor de los datos, desde la generación y el almacenamiento hasta el procesamiento y el uso, los países africanos pueden impulsar nuevas industrias, robustecer la soberanía digital y posicionarse en el mercado global de tecnologías de vanguardia, proyectado a alcanzar los 16,4 billones de dólares para 2033, reconoció el informe.
El ERA 2026 identifica la manufactura como el pilar de la transformación estructural de África, impulsada por clústeres de producción basados en la tecnología, sistemas logísticos inteligentes e integración digital a través de la Zona de Libre Comercio Continental Africana.
Advierte también sobre riesgos críticos, como el desplazamiento laboral, las brechas de género y digitales, las amenazas a la ciberseguridad y la dependencia de los datos.
En ese sentido, exige marcos de gobernanza más sólidos para garantizar que los beneficios de la tecnología y la innovación se compartan equitativamente, salvaguardando al mismo tiempo los intereses nacionales.
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