Días atrás, el ente gubernamental marfileño anunció que disminuiría el precio que paga a los productores debido al descenso de la demanda y por ende del valor en el mercado internacional.
El recorte, que en Ghana fue de alrededor del 30 por ciento, resultó más drástico en Costa de Marfil, donde fue fijado en 50 por ciento y lo peor, liquidado en pagarés que las autoridades de este país del occidente africano han sido incapaces de redimir.
La situación tiene en crisis a los productores, ya que no cuentan con fondos para enfrentar los gastos que implica sustituir el cultivo del cacao por otro que le abra nuevos mercados, domésticos o internacionales, en espera de que pasen las vacas flacas y retorne la bonanza que tan veleidosa se les muestra.
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