En cadena nacional de radio y televisión, el mandatario, que entregará mañana su cargo a José Antonio Kast, afirmó haber recorrido el territorio desde los calurosos desiertos del norte, “hasta los vientos creadores del sur”.
Justamente porque recorrí Chile entero, puedo afirmar, aseguró, que nuestro país es un mejor lugar respecto al de hace cuatro años atrás.
Empleando figuras metafóricas, hizo un recuento de lo que a su juicio fueron los mejores logros durante su administración, entre ellos el copago cero en los servicios de salud, la reducción gradual de la jornada semanal de trabajo y la Ley de Cuidados.
Mencionó, además, la creación del royalty minero, que otorga más presupuesto a las municipalidades; la reforma previsional; el pago de la deuda histórica a los profesores y el Plan Nacional de Búsqueda de detenidos-desaparecidos durante la dictadura (1973-1990).
Entre los objetivos no alcanzados, Boric mencionó la imposibilidad de terminar con el Crédito con Aval del Estado y lograr un nuevo modelo de financiamiento para la educación superior, que no constituya una carga para los estudiantes y sus familias.
Asimismo, se refirió al fracaso en crear la sala cuna universal para el bienestar de las madres trabajadoras, una iniciativa, afirmó, que logró consenso técnico, pero no político.
Respecto a los errores más graves durante su gobierno, el presidente saliente habló de la mala gestión del caso Monsalve, que afectó al ex subsecretario del Interior y causó un grave daño político al Ejecutivo.
Otro punto fue la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende, que detonó la renuncia de la senadora Isabel Allende y la ministra de la Defensa, Maya Fernández.
En ambas circunstancias, el presidente Gabriel Boric asumió toda la responsabilidad.
Durante su postrer mensaje a la nación, el mandatario aseguró que termina su gestión con la frente en alto y las manos limpias.
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