Este paso representa una escalada peligrosa y una invitación a cometer más crímenes y asesinatos contra los palestinos, denunció el funcionario en un comunicado.
Fattouh consideró que la medida “refleja una doctrina política extremista basada en armar e incitar a los colonos y darles rienda suelta en la Jerusalén ocupada”.
Tal estrategia impulsará a los extremistas a ejecutar ataques más organizados contra el pueblo palestino, sus propiedades y lugares sagrados, recalcó.
El plan también intenta imponer hechos sobre el terreno por la fuerza y crear un ambiente hostil destinado a aterrorizar a nuestros compatriotas para obligarlos abandonar sus hogares por la fuerza, denunció.
Precisamente, afirmó que el objetivo es “cambiar el carácter demográfico y geográfico de la ciudad ocupada de Jerusalén y consolidar el control colonial sobre ella”.
En similar sentido se pronunció la gobernación palestina de Jerusalén al considerar el proyecto como “una incitación racista y una medida muy peligrosa”.
Asimismo, criticó la creciente retórica de varios ministros del gobierno de Benjamin Netanyahu, considerada la administración más derechista en la historia del país.
Ben Gvir, conocido por su retórica antipalestina y ultranacionalista, anunció ayer que todos los residentes judíos en Jerusalén serán elegibles para permisos de portación de armas.
Hasta ahora solo los residentes de las colonias judías en la zona ocupada tenían derecho a recibirlas.
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