Por Fausto Triana
Kiki Mbappé es un caso. No sólo en el fútbol español, sino también en Francia. Desde el vecino país se incrementan las informaciones de que si goleador prueba a jugar con los merengues, dirá adiós a la Copa Mundial del verano próximo.
Todo viene a partir de una lesión en la rodilla derecha que arrastra desde noviembre pasado. Participó en numerosos partidos, anotó muchos goles, pero siempre volvió a tomar descansos en intervalos para reponerse.
Lo últimos fue la marcha de Kiki a Francia, donde supuestamente es atendido por médicos de su entera confianza. Regresó, no obstante, a Madrid y entrena en solitario, con la casi certeza absoluta de que no estará contra el City esta noche.
Más allá del síndrome Mbappé, la realidad muestra a una “casa blanca” en horas bajas, con lesiones además de dos titulares fijos, el central brasileño Eder Militao y el volante ofensivo inglés Jude Bellingham.
Por si fuera poco, el brasileño Rodrygo Goes, a quien los “skybkues” de Guardiola recordarán toda la vida por ser clave en su eliminación en la Champions de 2022, fue operado y se perderá el resto de temporada, incluido el Mundial.
Con estos truenos, el cuestionado entrenador Alvaro Arbeloa apela a las noches épicas en el Bernabéu y a un iluminado Vinicius Junior. No tiene mucho más.
Fede Valverde y Arda Guller empujando en el mediocampo, los canteranos Gonzalo y Thiago, confiando en la defensa de Rudiger y Asencio, con Thibaut Courtois más gigante que nunca.
Todo para enfrentar a un equipo que no pocas veces fue la bestia negra del Real Madrid. Además del voraz goleador noruego Erling Haaland, están Foden, Cherki, Doku, Reijnders, Silva y Savinho, entre otros.
Si bien el conjunto de Pep Guardiola apenas está en fase de recomposición tras un inicio incierto, su plantilla le permite buscar variantes y ser capaz de aniquilar a cualquier contrincante.
Empero, las noches mágicas del Bernabéu necesitan un milagro. Sobre todo, porque se trata del partido de ida y la vuelta, la próxima semana, tendrá lugar en el Etihad de los azules.
Claro que, si llegara Kiki Mbappé, otra historia sería posible.
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