Serán este domingo las elecciones regionales en Castilla y León, noroeste del país, cuando los sondeos de hoy confirman los augurios favorables para el ascenso de Vox.
Desde un punto de vista, no habrá cambios dramáticos, de acuerdo con las consultas. De tal forma, se espera la victoria del candidato del conservador Partido Popular (PP) y actual presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco.
Si bien se repetiría el escenario de los anteriores comicios, con la necesidad de Mañueco de pactar con Vox para formar gobierno. Sería imprescindible un arreglo en momentos en que, sabedora de su avance, la extrema derecha trata de ganar más relevancia.
Las encuestas señalan que VOX pudiera obtener más del 20 por ciento de los votos, con 18 escaños (cinco más que en el anterior llamado a las urnas), mientras el PP conseguiría entre 28 y 33 curules parlamentarios (actualmente tiene 31).
Entre ambas formaciones sumarían el 52 por ciento de los votos, suficiente para gobernar en coalición. Sin embargo, el PP no puede desconocer que los socialistas del PSOE lograrían el 28,4 por ciento de los sufragios y puede ejercer cierta presión.
El panorama servirá, en todo caso, para visibilizar un mapa político español más a la derecha o, mejor dicho, a la ultraderecha.
Ya sucedió en Extremadura y Aragón, donde no han podido formar gobierno por las discrepancias de un crecido Vox frente al PP.
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