Durante un discurso pronunciado en una cena de Iftar Ppor Ramadán organizada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en Ankara, el mandatario señaló que la agitación que sacude a la región se ha intensificado tras los ataques iniciados el 28 de febrero contra Irán.
“Nuestra postura sobre la crisis iraní es clara e inequívoca: Türkiye siempre defiende la paz y no la guerra, la diplomacia y no el conflicto, la estabilidad y no el caos, y la unión de las partes en lugar de fomentar la hostilidad”, afirmó.
Erdogan sostuvo que Israel, al que acusó de intentar garantizar su seguridad mediante la expansión del conflicto, incrementó sus ataques en Gaza pese al alto el fuego y también inició acciones dirigidas a ocupar el Líbano.
El presidente turco advirtió que la región se encamina hacia una catástrofe debido a lo que describió como una “red de masacres marcada por la arrogancia del poder”.
En ese contexto, afirmó que incluso ciudadanos israelíes, obligados a pasar las noches en refugios, consideran que el mayor desastre que han enfrentado desde el Holocausto es el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Erdogan subrayó que las consecuencias de la escalada no se limitan a Oriente Medio, sino que también afectan la economía global, el comercio, el turismo y el sector energético.
Asimismo, indicó que la economía mundial atraviesa uno de sus períodos de mayor incertidumbre desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, y advirtió que es imposible prever las consecuencias si la guerra continúa.
El mandatario expresó además el deseo de su país de que las tensiones en la región cesen y prevalezca la paz, y aseguró que Ankara realiza intensos esfuerzos para lograr un alto el fuego y el retorno de las partes a la mesa de negociaciones.
“Nos esforzamos por extinguir el fuego antes de que las llamas se expandan, antes de que se pierdan más vidas y se derrame más sangre”, concluyó.
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