El presidente del comité de Asuntos Internacionales del Consejo Nacional eslovaco, del partido oficialista Smer, declaró al diario Denník N que Bratislava desea mantener los suministros energéticos rusos por resultarles ventajosos.
Recibíamos dinero por ese tránsito, y ahora debemos pagar a otros países para que nos llegue el crudo. Hoy estamos en una situación muy complicada, explicó el legislador.
Kery advirtió que los problemas en el estrecho de Ormuz presionarán al alza los precios del petróleo, aunque subrayó que, independientemente de la situación en Irán, Eslovaquia prefiere el gas y el petróleo rusos.
Ucrania suspendió el 27 de enero el bombeo de crudo ruso por el oleoducto Druzhba, lo que llevó al gobierno eslovaco a declarar el 18 febrero el estado de crisis por desabastecimiento energético.
Como respuesta a la medida de Kiev, Bratislava detuvo los suministros eléctricos a Ucrania, en un contexto marcado por la reciente escalada bélica en Medio Oriente.
Analistas señalan que Eslovaquia, país sin litoral y altamente dependiente de los hidrocarburos rusos, enfrenta serias dificultades para reconfigurar su matriz energética a corto plazo.
La situación refleja las complejas interdependencias energéticas en Europa del Este, donde las decisiones geopolíticas impactan directamente en la seguridad de suministro de países como Eslovaquia.
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