En su primera declaración pública, Jamenei aseguró que Irán había frustrado los intentos de dividirlo y destacó que las fuerzas del país habían bloqueado el avance del enemigo con “poderosos ataques”, destrozando la «ilusión de controlar y dividir la patria».
El líder iraní instó a utilizar todos los recursos para cerrar el Estrecho de Ormuz y actuar en “todos los puntos débiles del enemigo”.
Reiteró que Irán no dudará en vengar los crímenes cometidos, en particular la masacre de la escuela de Minab, y advirtió que, si el adversario se niega a compensar, “destruiremos sus activos en la misma medida”.
Mojtaba Jamenei enfatizó que los ataques iraníes se dirigen únicamente a bases estadounidenses en la región y llamó a los países vecinos a definir su postura frente a los “agresores y asesinos del pueblo iraní”.
Asimismo, destacó la importancia de la participación del pueblo iraní para frustrar los planes del enemigo.
El nuevo líder elogió la respuesta del movimiento de resistencia libanés Hezbolá y de grupos armados iraquíes cercanos a Irán tras el inicio de la guerra estadounidense-israelí contra Teherán el 28 de febrero, calificando su apoyo como valiente y decisivo para la defensa de la República Islámica.
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