Según estimaciones de la agencia de la ONU para los Refugiados, los bombardeos obligaron a los residentes en Teherán y otras grandes ciudades a abandonar sus hogares y trasladarse hacia el norte del país y zonas rurales para protegerse.
Dicha organización precisó que la cifra de desplazados continuará en ascenso, lo que supone una escalada preocupante de las necesidades humanitarias.
Entre los afectados se encuentran también decenas de miles de refugiados que ya vivían en Irán, en su mayoría afganos, que son particularmente vulnerables debido a su situación ya precaria y a sus limitadas redes de apoyo. Esas familias abandonan las zonas afectadas en medio de la creciente inseguridad y el escaso acceso a servicios esenciales, indicó el organismo.
La agencia resaltó la necesidad de proteger a los civiles, mantener la ayuda humanitaria y garantizar que las fronteras permanezcan abiertas para quienes buscan seguridad.
Por su parte, el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) señaló que la situación es «catastrófica» para millones de niños en toda la región e informó que, desde el 28 de febrero, más de mil 100 pequeños fueron asesinados o heridos.
Unicef pidió a todas las partes poner fin a los combates, entablar negociaciones diplomáticas y tomar las precauciones necesarias en la elección de los medios y métodos de guerra para minimizar el daño a los civiles, en especial a los menores.
ro/gas













