Durante su habitual conferencia de prensa, recordó que la propuesta que no avanzó ayer en la Cámara de Diputados, “tenía el objetivo de disminuir los privilegios en los partidos políticos y en el INE (Instituto Nacional Electoral), así como fortalecer la participación de la gente”.
En ese sentido, mencionó que el primer punto del llamado “Plan B” busca poner un tope máximo a lo que debe destinarse de los presupuestos a los congresos locales, y añadió que los recursos recuperados quedarían en la demarcación para resolver necesidades ciudadanas.
Según agregó, otro propósito reside en ampliar la participación en las consultas públicas.
“Qué propuesta les hago a los diputados: que haya temas electorales que sí se puedan consultar a la gente. Por ejemplo, los montos a los partidos políticos. Habrá temas que no deben ir a consulta pública, porque digamos son de la República, pero otros ¿por qué no?”, dijo.
Señaló que actualmente en la consulta pública se prohíbe poner a votación todo lo electoral.
“Yo les propongo: bueno, no se aprobó lo de ayer. ¿Por qué no le preguntamos a la gente? Entonces, que se permita en la consulta popular algunos temas electorales. Y en su momento que se le pregunte a la gente y que la gente decida. Esa es la democracia”, sostuvo.
Apuntó que se incluye también que la revocación de mandato pueda ser en el tercero o en el cuarto año del sexenio.
“Vamos a enviar (el proyecto) el lunes. (…) Yo espero que pase. Si no pasa, tampoco pasa nada, pero nosotros tenemos un mandato y una convicción”, aseveró al agregar que la cuarta transformación demostró que la honestidad, la austeridad republicana y el acabar con privilegios dan resultados.
Consideró que el hecho de que la reforma electoral no se aprobara la víspera no constituye una derrota, y expresó su satisfacción por haberla enviado, pues “la gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo”.
“¿Por qué tenemos el apoyo popular que tenemos? No mentimos, no robamos y no traicionamos al pueblo”, declaró.
Miembros de la Cámara de Diputados impidieron el avance de la reforma electoral dirigida, entre otras cuestiones, a disminuir costos de los comicios y modificar las diputaciones y senadurías plurinominales para que los cargos se eligieran directamente por el voto ciudadano.
Si bien el proyecto alcanzó 259 votos a favor, fundamentalmente con sufragios del gobernante partido Morena, frente a 234 del resto de las formaciones y una abstención, no llegó a la mayoría calificada necesaria para el visto bueno a cambios en la Constitución.
Tanto el Partido del Trabajo como el Verde Ecologista, aliados de Morena, habían expresado desde antes su rechazo a la propuesta, pese a que la iniciativa poseía un respaldo mayoritario de la población, según sondeos.
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