Según él esta afirmación se basa en que cada país del bloque prioriza sus intereses nacionales frente a amenazas externas.
La comunidad es una banda de gatos, gatos domésticos. Cada uno irá por su lado, no son lobos, sentenció Milanović en declaraciones a la prensa, cuestionando la viabilidad del proyecto de un «superestado» con política exterior y de seguridad común.
El mandatario puso como ejemplo la reacción del canciller federal alemán, Friedrich Merz, ante el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien según describió, solo atinó a sonreír pese a las recientes amenazas de Washington contra España.
Milanović recordó que Trump arremetió contra el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, por defender el derecho internacional y oponerse a la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que derivó en advertencias de ruptura comercial.
Analistas locales interpretan las declaraciones del presidente croata como un reflejo del creciente escepticismo entre algunos líderes europeos sobre la capacidad del bloque para articular una defensa autónoma y cohesionada frente a potencias extra regionales.
La metáfora felina de Milanović contrasta con el discurso oficial europeo que promueve la «autonomía estratégica» europea, aunque en la práctica, cada Estado miembro termina buscando su propio acomodo ante crisis internacionales, coincidieron expertos.
Mientras, las tensiones entre Washington y Madrid evidencian la fragilidad de la supuesta unidad europea cuando intereses nacionales chocan con alianzas transatlánticas, subrayó el presidente, en un diagnóstico que encuentra eco en diversas capitales del bloque.
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