Entre los condenados por el crimen cometido en marzo de 2024, y que se saldó con más de 140 víctimas mortales figura, Shamsidín Fariduní, considerado el supuesto cabecilla de los terroristas, condenado «a la cadena perpetua y una multa de 990 mil rublos (unos 11 mil 355 dólares)», según el tribunal.
De las 19 personas juzgadas, 13 fueron acusadas de terrorismo y las otras seis, de asistir a los terroristas. Cuatro personas fueron sentenciadas a penas de prisión que oscilan entre los 19 años y 11 meses, y los 22 años y seis meses.
Asimismo, el tribunal admitió demandas civiles presentadas por las víctimas del atentado por un monto de más de 200 millones de rublos en compensación por los daños materiales y morales.
El 22 de marzo de 2024, un comando de hombres armados disparó contra una multitud reunida para un concierto de rock en la sala Crocus City Hall, ubicada al noroeste de Moscú, e incendió el recinto dejando a 149 muertos y más de 600 heridos.
El presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció que el ataque fue obra de islamistas radicales, pero supuso que podría ser un eslabón en una cadena de operaciones que se llevan a cabo contra Rusia desde 2014 «con las manos del régimen neonazi de Kiev».
Según el Servicio Federal de Seguridad ruso, después del atentado los terroristas intentaron huir hacia la frontera entre Rusia y Ucrania. Ucrania negó de plano su implicación en el ataque.
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