La demostración se realizó pacíficamente mientras un fuerte cordón policial resguardaba el muro de la casa del representante del régimen de Donald Trump.
Los manifestantes corearon frases de repudio al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que agregó a esa política, mantenida durante más de 60 años, el bloqueo al suministro de combustible a la Isla, para virtualmente asfixiarla.
También repudiaron la guerra desatada por Israel y Estados Unidos que pone en riesgo la paz en el Medio Oriente y puede convertirse en un grave conflicto mundial y demandaron respeto a la soberanía de Venezuela y la libertad del presidente de este país, Nicolás Maduro, y su esposa.
Banderas de Cuba, Venezuela, Palestina e Irán fueron enarboladas por los representantes de las organizaciones participantes en la protesta que formó parte de demostraciones similares en diversos países.
Los manifestantes repudiaron al embajador de Trump que, en un mensaje en la red X, horas antes de la protesta, calificó como sicarios a los trabajadores, profesionales, estudiantes y otros participantes convocados a la concentración.
Cerca de la manifestación se ubicó un grupo identificados como miembros del grupo ultraderechista y violento La Resistencia, con un potente equipo de sonido y aparente intención de hostilizar a los solidarios, pero fueron disuadidos por la Policía para evitar incidentes agresivos.
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