Según las estadísticas, Vietnam cuenta actualmente con más de 10 millones de adultos con enfermedad renal crónica, de los cuales las personas de entre 18 y 40 años de edad representan entre un 20 y un 30 por ciento de todos los casos en algunos centros importantes, e incluso jóvenes de 15 o 16 años requieren diálisis.
La tendencia de jóvenes que desarrollan insuficiencia renal y son diagnosticados en etapas avanzadas está en aumento, y una de las razones son los estilos de vida y las dietas poco saludables, señaló en declaraciones al diario Hanoi Moi el jefe del Departamento de riñón artificial del Hospital Thanh Nhan, Nguyen Dang Quoc.
El consumo de comida rápida es cada vez más común y estos alimentos suelen contener mucha grasa y aceite, lo que facilita los trastornos metabólicos, base de muchas enfermedades crónicas, incluida la enfermedad renal, explicó.
Además, los hábitos de vida irregulares, como trasnochar con frecuencia, trabajar de noche, consumir mucha proteína y beber alcohol, también contribuyen a esta situación.
De acuerdo con una encuesta realizada por el Ministerio de Salud años atrás, los vietnamitas consumen un promedio de 8,1 gramos de sal y 46,5 gramos de azúcares libres al día, casi el doble de la cantidad recomendada para una dieta saludable.
Por su parte, el vicepresidente de la Asociación Vietnamita de Urología y Nefrología, Ha Phan Hai An, significó que un paciente con insuficiencia renal terminal no solo pierde su capacidad para trabajar, sino que requiere además que al menos un familiar lo cuide.
Más allá de las repercusiones clínicas, humanas y económicas, la enfermedad renal crónica también genera una importante carga ambiental en la nación indochina, sobre todo en el ámbito de la terapia de reemplazo renal.
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