Mediante una declaración oficial, la CNDH advirtió que este conflicto no es ajeno al pueblo dominicano y señaló que sus repercusiones globales afectarán la estabilidad de todos los países, sin importar su ubicación geográfica.
La organización enfatizó que, bajo el amparo del artículo 26 de la Constitución dominicana, el país no puede permanecer indiferente ni adoptar una neutralidad que calificó de “antiética”.
“La paz mundial es un patrimonio de la humanidad y no puede ser alterada por intereses unilaterales de potencias que pretenden sustituir el diálogo y la vía diplomática por la agresión militar”, indica el comunicado.
En la declaración, la CNDH rechazó el uso de la fuerza y denunció que las agresiones militares, bajo el pretexto de “estabilidad política”, suelen encubrir el objetivo de controlar riquezas y recursos naturales.
Condenó el “terrorismo de Estado” y advirtió que normalizar el asesinato de mandatarios y los ataques contra otras naciones representa un retroceso hacia “la ley de la selva”.
Asimismo, instó a preservar la vida de civiles no combatientes, especialmente niños y ancianos y exhortó de manera directa al Gobierno dominicano a “cerrar filas con dignidad” junto a las naciones que abogan por el retorno a la conciliación y a los principios que dieron origen a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La organización sostuvo que la diplomacia debe ser el único instrumento válido para dirimir controversias internacionales y reiteró su rechazo a cualquier forma de terrorismo de Estado o al secuestro de la soberanía de los pueblos.
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