No estamos enrolados en una guerra contra nadie, señaló en esta capital a la prensa desde el Elíseo, donde recibió a su par ucraniano, Volodymyr Zelenskyy.
Macron fue interrogado por la reacción de París tras el ataque con drones a una base en el Kurdistán iraquí, en el que murió un militar francés y seis sufrieron heridas.
El jefe de Estado rindió homenaje al suboficial fallecido cerca de la ciudad de Erbil y descartó evocar escenarios sobre una reacción a ese ataque.
Nuestra posición en la región es bien clara: es defensiva, insistió.
De acuerdo con el presidente, Francia seguirá demostrando «sangre fría, calma, determinación y confiabilidad ante sus socios».
En ese sentido, manifestó que la prioridad es proteger a los ciudadanos e intereses nacionales.
Más temprano, trascendió que el grupo armado Ashab al-Kahf –definido como proiraní- anunció en Telegram que actuará contra los intereses de Francia en Irak y en la región, aunque sin reivindicar el letal ataque.
La causa sería el despliegue por París de una parte importante de su flota, incluyendo al portaaviones nuclear Charles de Gaulle, en la zona de operaciones, en particular en el Mediterráneo Oriental.
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