Durante una reunión extraordinaria del Consejo de ministros, Tusk declaró que implementarán el plan «Polonia Armada» mediante una resolución gubernamental, lo que permitirá canalizar unos 44 mil millones de euros hacia la industria de defensa nacional.
El veto del presidente no nos detendrá, enfatizó el primer ministro, según declaraciones recogidas por TVP Info.
Nawrocki vetó ayer la ley que habilitaba la participación polaca en el programa SAFE, una iniciativa europea de militarización que contempla créditos para el desarrollo de la industria bélica.
La decisión presidencial complica específicamente las inversiones en sectores no directamente vinculados a la defensa, como proyectos para guardia fronteriza, policía y servicios de protección estatal.
Analistas políticos consultados por esta agencia señalan que la medida del ejecutivo de Tusk busca sortear el bloqueo institucional mediante una resolución administrativa, lo que evidencia las tensiones entre el gobierno y la presidencia.
Subrayan que el conflicto podría escalar, ya que el primer ministro acusó al mandatario de obstaculizar el rearme nacional.
No permitiremos que cuestiones políticas internas frenen el fortalecimiento de nuestra seguridad, sentenció Tusk, quien aseguró que los fondos llegarán a las empresas del sector de defensa polacas.
La resolución gubernamental permitiría acceder a la parte de los créditos destinada a infraestructura militar directa, aunque persisten dudas sobre los fondos para proyectos civiles de seguridad.
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