“La captura del señor Marset marca un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado, pero además reafirma la voluntad del Gobierno de la lucha contra las mafias internacionales y nacionales”, afirmó este viernes el presidente Rodrigo Paz, al confirmar la exitosa operación en conferencia de prensa desde la Casa Grande del Pueblo (sede del ejecutivo).
Destacó el dignatario que este delincuente es uno de los narcotraficantes y criminales considerados entre los cuatro más grandes del continente, «pero ha caído bajo el rigor y la capacidad de las instituciones del Estado a través de su sistema de seguridad, de su Ministerio de Gobierno y su Policía”.
Paz elogió que el operativo fue realizado ciento por ciento por efectivos bolivianos sin que hubiera que lamentar ninguna baja entre las fuerzas policiales ni de civiles, y que en cumplimiento de requerimientos internacionales fue expulsado del país y entregado a la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) para su traslado y enjuiciamiento en la nación del Norte.
Sin embargo, la embajada de Estados Unidos en Bolivia destacó en su cuenta de X que “(…) el reinado de terror y caos de Sebastián Marset ha terminado. Gracias al liderazgo del presidente @rodrigopazpereira y al fortalecimiento acelerado de la cooperación policial entre Estados Unidos y Bolivia, el notorio narcotraficante Marset enfrentará la justicia”.
Por su parte, el vicepresidente del Estado, Édman Lara, denunció este viernes que el narcotraficante uruguayo estaba protegido en Bolivia y que el Gobierno procedió a su aprehensión por factores externos como la intervención de la DEA.
Lara recordó que el 20 de enero último pidió públicamente a la Policía que hiciera operativos en la zona residencial del Urubó, departamento de Santa Cruz, ante la información de que el narcotraficante más buscado de Sudamérica se encontraba en esa zona.
“Yo advertí en primera instancia que Marset estaba en Santa Cruz. Lo advertí, pedí a la Policía que haga operativos. No les interesó”, sostuvo el vicemandatario.
Insistió en la protección que recibía el capo en territorio boliviano, donde según expresó “vivía a sus anchas”, y añadió que ahora se procedió a su captura debido a la intervención de la DEA y a una denuncia reciente de un ministro paraguayo, quien sostuvo que el narcotraficante se encontraba en territorio boliviano.
“Marset siempre estuvo en Bolivia. Vean ustedes -observó Lara-, con qué confianza, con qué tranquilidad estaba él, tranquilo, en una zona residencial, en una zona muy lujosa de Las Palmas. Seguramente cuando yo hice la denuncia, Marset se movió de lugar”.
Opinó Lara que no existe control en Bolivia sobre el narcotráfico y que “solamente actúan cuando las papas se están quemando”.
“Si Paraguay no hubiese denunciado, si la DEA no hubiese intervenido, la Policía hubiese seguido protegiendo al narcotraficante Marset. Es lo que tengo que decir. Yo denuncié primero, y que el pueblo boliviano ahora vea quién tenía la razón”, enfatizó el vicemandatario.
Anticipó Lara que ahora investigará quiénes estarían protegiendo al narcotraficante uruguayo.
Marset permanecía prófugo desde el 29 de julio de 2023, cuando logró escapar de un operativo policial en Santa Cruz de la Sierra durante el Gobierno del expresidente Luis Arce.
Tras su fuga, ofreció entrevistas desde la clandestinidad en las cuales acusó de complicidad con el narcotráfico al entonces ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, a quien identificó con el seudónimo de “Sonia”.
El capo uruguayo es acusado de liderar una red internacional de tráfico de drogas y es buscado por la justicia de Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil, además de organismos internacionales como Interpol, Europol y la DEA.
Hasta 2023, en Bolivia estaba con otra identidad y tenía una vida social activa, pues era dueño y jugador de un equipo de fútbol de segunda división en Santa Cruz.
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